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Benito Pérez Galdós vs. Luis Buñuel

  • Foto del escritor: escine
    escine
  • 6 may 2020
  • 2 Min. de lectura

La obra que une a este autor y a este director se llama Tristana. Y tomando en cuenta que el primero es considerado el mejor novelista español después de Miguel de Cervantes y el segundo es EL director de cine del surrealismo, es importante conocerla.



Benito Pérez Galdós, proveniente de Gran Canaria, nació el siglo antepasado, en 1843, y murió en el pleno auge del vanguardismo y surrealismo. Fue el primer novelista español en deslindarse del romanticismo, la corriente artística que se enfocaba en lo supremo, etéreo y en los sentimientos, acercándose al realismo, que exhibe la sociedad tal como es, con descripciones atentas y profundidad psicológica en sus personajes. Por ello mismo, sus novelas aún son reconocidas y son parte esencial del cánon literario, no solo español, sino europeo e iberoamericano.


Luego, Luis Buñuel también fue un director español, pero nacido a inicios del siglo pasado y muerto en 1983. Sin embargo, por la censura y la persecución franquista, se exilió y se nacionalizó en México. Se le considera no solo el director español más importante, sino que también, uno de los más originales y destacados de la historia del cine. Tristana (1970) es uno de sus hitos cinematográficos, en la que pueden verse símbolos surrealistas como la campana y la cabeza decapitada de Don Lope. Esto es importante porque, durante los años 20 y 30, frecuentó el círculo surrealista de París, conociendo a personajes destacados como Breton y Tzara, pero especialmente al pintor Salvador Dalí, con el que desarrolló una amistad fructífera y con quien desarrollaría Un perro andaluz, un filme corto sumamente disruptivo por su ausencia de trama, pero un parte aguas en técnica cinematográfica.


Entonces, Tristana es la historia, desgarradora a mi parecer, de una joven que se queda huérfana, bajo la tutela de un aristócrata venido a menos, Don Lope, por petición de su madre en el lecho de muerte. Podría parecer una bendición, la oportunidad de subsistir de esa forma, tomando en cuenta las limitaciones de las mujeres en su época. Pero no lo es porque Don Lope decide abusar de su papel de tutor en su vida, y además, con su sobreprotección, va drenando la chispa de vida en Tristana, de la que también (spoiler alert) es frustrado un amor joven. Finalmente, una enfermedad termina de apagar sus sueños artísticos y debe conformarse con ver envejecer a Don Lope.


Este es uno de mis ejemplos favoritos para decir que hay películas mejores que los libros, y aunque el estilo de Pérez Galdós es muy similar al de Dostoyevski, me parece que la película le aporta la dignidad y la rebeldía que le hacían falta al personaje de Tristana en el libro. No obstante, si quieren disfrutar de un desarrollo de personajes más profundo y diálogos mejor elaborados, la novela, relativamente corta, es su opción. Especialmente, porque hay que hacerse a la idea de que es una película de 1970, por lo que el diálogo y las escenas no fluyen como estamos acostumbrados, sino parecen recortes. En cualquier caso, pienso que es una historia que vale la pena conocer, porque hay de algo de Tristana en todos nosotros… tal vez, tan solo el miedo de experimentar su vida.


Hanna Orellana

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